¿Y tú de qué equipo eres?



Hoy quiero escribir sobre un tema que no tiene nada que ver con la belleza, pero que me interesa y me preocupa profundamente: política (no cerréis la pestaña! que no voy a dar ningún meeting…).

Recientemente las redes sociales echan humo con opiniones encontradas y mucha información de la que uno no puede estar seguro de si veraz o no. Esto me causa una tremenda sensación de incertidumbre y, claro, no me sienta nada bien!

Parece que en este país, eres del Madrid, o del Atleti o del Barça (o del que queráis) e irremediablemente tienes que odiar al vecino por ser de otro equipo diferente al tuyo. ¿Por qué? Me pregunto si será falta de creatividad, de tener una vida “pobre” que nos hace estar más a la crítica del de al lado que a la conquista de objetivos propios o de simple ignorancia.

En política, creo que esto se intensifica, e incluso hay mensajes por Facebook que te animan a no discutir en las reuniones familiares estas fiestas por la política! Me parece tremendo… Pero supongo que es real.

Como tantos españoles, el pasado lunes por la noche, vi el debate de A3Media y después participé dando mi opinión en el Facebook de algunos amigos que publicaron alguna cosa.

Al margen de dar mi opinión política, que no viene al caso, me pregunto si además de estar conectado a la información mediática y de las redes sociales, alguien se ha molestado en leerse el contenido, aunque sea por encima de los programas electorales, yendo más allá del índice.

Estaréis pensando que estoy loca, no? ¿Quién se va a leer un tocho en pdf de 74 páginas, como el de Podemos, o de 337 páginas en el caso de Ciudadanos? Pues yo misma, no los he subrayado, pero les he echado un ojo para poder elegir lo que me parece mejor. El del PSOE y el del PP los deshecho directamente porque hace mucho tiempo que no creo que España vaya a estar mejor en manos de esta gente (me da la sensación de que son los mismos perros con distintos collares).

Os recomiendo que os descarguéis los pdf y cuando leáis las lindezas que dicen por ahí unos y otros, vayáis al apartado correspondiente y os informéis de primera mano. Luego ya, lo de opinar o no… es una cuestión personal.

Me hace gracia la visión que tenemos de los políticos de estos partidos… parecen “redentores infalibles” (los de mi equipo claro, porque los demás son Satán encarnado). Ellos hablan de ilusión y a mí, me da un yoqueséqueséyo, porque lo que quiero es vivir despreocupada mínimamente (lo de la ilusión lo dejo para otros ámbitos).

No me puedo creer que TODO cambie de hoy para mañana siendo precioso, porque nunca va a llover a gusto de todos. Es más, en este país somos especialistas en ir a quejarnos al bar del calor que hace cuando sale el sol, de lo tostón que es que llueva y de lo mal que nos sienta el frío…

Entiendo que son equipos de personas (humanas), que proponen ideas para que esto cambie (que ya tenemos todos unas ganas de que cambie indescriptibles…), que no lo pueden hacer todo perfecto.

Me asusta oír cosas incongruentes que despiertan vítores y alharacas de los más fervorosos, porque creo que no somos capaces de ver más allá de nuestras narices, que no contrastamos la información de forma objetiva, de manera que los más astutos se aprovechan utilizando argumentos que resultan eficaces por mover vísceras, porque todos estamos hartos de pasarlo mal. Puede que el fin sea bueno, pero no deja de darme la sensación de que me están intentando manipular y estafar, OTRA VEZ.

¿De verdad somos un país de ignorantes? Mi triste sensación es la de que sí, lo somos… No por creer en que UNOS u OTROS puedan cambiar a mejor la situación de este país desde diferentes perspectivas, si no porque no se lee, no se piensa, no se criba y no se es capaz de debatir con argumentos objetivos que sean indicativo de personas preocupadas realmente por su país a un nivel amplio y general, que comprende todo lo NECESARIO para crear una sociedad del bienestar.

Sólo vemos, oímos y tragamos lo que queremos ver, escuchar y tener delante en el plato a la de YA. Nos han robado, en nuestras narices, nos han asfixiado con impuestos, nos han dejado sin casas, sin trabajo, y un largo etcétera, y seguimos mirando de qué equipo somos y de cuál es el vecino para hincharnos a defender ideales sin sentido que ni siquiera hemos tamizado. Porque en todas las familias, queremos trabajo, techo, educación y otros tantos derechos, DIGNOS. Disculpad mi atrevimiento, pero ¿quien quiere estar toda la vida trabajando sin una remuneración digna, o regalándole el 80% del salario al banco? El dinero importa, tanto, que es lo que marca la diferencia entre trabajar para vivir o vivir para trabajar.

Han estado jugando a presentar o lo social o la economía, como si fueran dos aspectos incompatibles, cuando la realidad internacional demuestra que las empresas TIENEN QUE humanizarse para establecer sociedades del bienestar, y los servicios sociales dependen de una economía saneada y fructífera. Como en todo lo sostenible, debe existir EQUILIBRIO.

Espero que podáis echarle un ojo a los grandes propósitos que tienen unos y otros, a los que quieren empezar por lo social y dejan lo institucional para el último punto de su programa y a los que empiezan metiendo mano a las instituciones para luego arreglar lo social, y que elijáis haciendo leves reflexiones, ubicándonos en Europa, donde a algunos países les va muy bien en materia de empleo y de transparencia política.

Sobre todo, no os dejéis llevar sin más…

 

 



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