Va por todas!



Por todas las mujeres valientes que se enfrentan a sus retos, grandes o pequeños, porque lo importante es intentarlo, aprender a caer y volverse a levantar, sacar fuerzas.

Todo eso representaba la carrera de la mujer del pasado sábado, en la que una marea rosa llenó las calles del centro de Madrid de ganadoras.

Carrera de la Mujer 2014 Madrid

Por la Gran Vía

Era la primera vez que iba a este evento. Merce iba a correr y me fui con ella. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Desde que yo me fui de mi barrio de siempre, nos fuimos viendo cada vez menos hasta que mi etapa empresarial me absorbió hasta el punto de no saber si al retomar el contacto volveríamos a ser las amigas que éramos.

Pero hay personas tan auténticas que las relaciones que tienes con ellas sólo pueden ser igual de sinceras. Y Merce es así. Sin complejos, optimista, risueña, valiente, autónoma, con la que da gusto estar porque no le importa que no hayas quedado con ella en un año porque estabas muy ocupada, simplemente quiere saber cómo estas y volver a compartir cosas juntas, sin juzgarte.

Quedamos hacia el final de la carrera porque la acompañaba su chico que empujaba el carrito de Lua, su hija. Y empezamos y terminamos la carrera juntas mientras Sergio esquivaba con el carrito de forma increíblemente hábil a toda la gente que iba andando y que a nosotras nos costaba adelantar sin chocar!

Yo me esperaba una carrera más carrera, pero a pesar de que el recorrido completo (según nuestro crono menos de 7 Km) no supuso un reto especial para mí me encantó compartir ese rato con mi amiga. Merce representó el espíritu de esa carrera –“ya estamos en la mitad, venga, que esto está hecho!”- se decía dándose ánimos. -”Tu vete a tu ritmo”- me decía a mí. Estaba dispuesta a terminar aquella carrera, sola, porque era su reto. Y al llegar sudando como un pollo… -“Lo he conseguido!!-. Qué grandes son las mujeres así con las que me identifico plenamente!

Y es que lo importante de cualquier carrera en la vida es enfrentarse al camino, con dorsal o sin él, a tu ritmo, retándote, superándote… en una carrera, una separación, un cáncer o lo que venga. Aprendiendo a ir sin nadie más que tú misma, sin sentirte sola y desvalida, sino poderosa y capaz porque sí, se puede.

En la carrera de la mujer 2014 en Madrid

De derecha a izquierda, Merce con Lua en brazos, Geli (una compi de Merce del hospital que nos encontramos al final de la carrera) y yo con mi dorsal de Uno entre cien mil y mi chapa de MQC.

Nos vemos en Facebook y Twitter.



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