Potencia tu belleza al ritmo de tu piel!



A finales de febrero asistí a una conferencia del Dr. Andoni Diez Noguera, catedrático de Fisiología de la Facultad de Farmacia, del grupo de Cronobiología, de la Universidad de Barcelona, sobre cómo funcionan los ritmos biológicos.

Ésto, a priori, puede parecer inútil y aburrido, pero cuando el conocimiento nos permite acelerar procesos de renovación celular y retrasar el envejecimiento, el panorama se torna imprescindible.

Cosmética y ritmos circadianos de la piel

Sesión de conferencias de la SEQC sobre ritmos biológicos de la piel y cosmética

Los ritmos biológicos que operan en el ser humano son los ritmos circadianos. Son ciclos que tienen lugar cada 20-28 horas y están controlados por un diminuto “reloj biológico”, localizado en el cerebro humano: el Núcleo Supraquiasmático (SQN).

El núcleo suraquiasmático es nuestro reloj biologico

Localización del Núcleo Supraquiasmático (SQN) en el cerebro humano

Los factores que más afectan a nuestro “reloj interno” son, por orden de importancia: LUZ (es el más destacado con diferencia), EJERCICO FÍSICO, VARIABLES DE COMPONENTE SOCIAL (horarios laborales), TEMPERATURA, ACCESIBILIDAD AL ALIMENTO Y CAMBIOS EN EL CAMPO MAGNÉTICO. Cuando nos exponemos a estos estímulos de forma que no respetamos los ritmos naturales marcados por el SQN, pueden producirse conflictos que tienen consecuencias biológicas, como el efecto “jet lag” provocado por la descompensación horaria. Pero, también podemos utilizar dichos factores para “ajustar” nuestro reloj de nuevo (si tienes “jet lag” exponte a la luz del sol entre 10 y 20 minutos a las 13:00 y verás cómo disminuye el efecto).

Además del estado sueño-vigilia, nuestro “reloj” controla niveles de azúcar, temperatura corporal (desciende en el tronco y se eleva en la periferia corporal durante la noche), niveles hormonales, actividad del sistema inmune y PROCESOS DE REGENERACIÓN EPITELIAL.

Algunos investigadores han demostrado que las diferentes células de la piel (queratinocitos, fibroblastos y melanocitos) actúan de forma coordinada, favoreciendo una sucesión de funciones rítmicas, de manera que las tasas de regeneración de la piel son mayores durante la noche, mientras que al ser estimuladas por la luz las células reducen el proceso regenerativo y pasan a activar su sistema de defensa endógeno, correspondiente a las enzimas antioxidantes (superóxido dismutasa –SOD-, catalasa –CAT- y glutatión peróxidasa -GSH-PX-).

Estudios científicos demuestran los ritmos circadianos de la piel

Artículo científico en el que se demuestran funciones coordinadas de las células de la piel, según ritmos circadianos

Desde esta nueva perspectiva, la aplicación en el momento adecuado de los cosméticos nos permite potenciar procesos de protección y regeneración naturales de nuestra piel, o entorpecerlos.

La exposición a primeras horas de la mañana de la piel a la luz potenciará la producción de enzimas anti-oxidantes, aumentando la capacidad de protección de nuestra piel si en horas de más radiación solar aplicamos filtros solares.

La aplicación de mascarillas nutritivas deberemos realizarla por la tarde, para que los principios activos penetren y queden a disposición de las células de capas más internas durante la noche. Debido a que los procesos de regeneración implican mayor metabolismo celular y, por tanto mayor, producción de detritus, resulta igual de importante mantener la piel limpia, antes de aplicar las mascarillas, y por la mañana para eliminar DE FORMA SUAVE el exceso de grasa, toxinas, etc.

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