Meditación para principiantes



La meditación es una práctica con más de 5000 años de antigüedad, que se ha extendido por occidente en los últimos años. Debido a sus numerosos beneficios, merece la pena dedicarle tiempo a aprender, así que el post de hoy contiene algunos consejos que me dieron en su momento y que espero os sean útiles…

Es recomendable meditar diariamente, a la misma hora y siempre en el mismo lugar, a ser posible para crear un hábito a la mente y al cuerpo.

Lugar para meditación, tranquilo, cálido y ambientado adecuadamente

Este es “mi espacio” para meditar: tranquilo, cálido y ambientado para aportarme la tranquilidad que busco.

Para centrar la mente, antes de meditar, se puede practicar la respiración abdominal, o darnos una ducha relajante, o meditar en momentos del día que estemos especialmente tranquilos.

La postura es muy importante, porque es necesario estar relajado y cómodo, pero no tanto como para dormirse: espalda recta, con cuello relajado, de forma que la cabeza se mantenga erguida (como si tuviésemos un cordel en la zona más alta de la cabeza que la subiese hacia el techo). Es muy frecuente sentarse con las piernas cruzadas (para personas más flexibles en la postura del lotto), pero se pueden utilizar bancos si se duermen las piernas, o simplemente una silla. A mí, personalmente, me gusta apoyar la espalda.
La lengua y los dientes deben estar relajados, así como las aletas de la nariz y los ojos cerrados (esto favorece la relajación de los músculos y evita distracciones al principio). Los brazos deben reposar sobre el regazo, relajando también los hombros.

Al principio, es mejor realizar meditaciones cortas (de 2 a 10 minutos). Es más fácil crear el hábito fijando la mente en la respiración o repitiendo un mantra. Yo dediqué un tiempo a aprender algunas meditaciones sencillas que me gustasen. Así se evitan las dudas tipo, como “¿lo estaré haciendo bien?”. Uno de mis “referentes” favoritos es Deepak Chopra, que integra en sus meditaciones guiadas, respiración, meditación y relajación, impregnadas de su cultura. Aquí os dejo una meditación suya muy fácil.

La actitud es también otro factor de vital importancia: es conveniente aprender a meditar y dedicarle tiempo (aunque sea poco) frecuentemente. No pasa nada si no tenemos 30 minutos o una hora. Lo importante es meditar y llevar a la mente a un estado de relajación. Sin embargo, podremos encontrarnos con que a veces no tenemos esta actitud; es conveniente intentar encontrarla, pero si no, no pasa nada, lo intentaremos al día siguiente. Al principio, también normal no disfrutar de la meditación, aburrirse o distraerse demasiado; hay que ser paciente porque es una práctica que no es sencilla… Las meditaciones sencillas y cortas, centradas en mantras o en la respiración son muy efectivas para evitar estos problemas.

A medida que se va aumentando el tiempo de meditación, el sueño o la incomodidad física también suelen ser habituales, y con recolocar la espalda, suele bastar.

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