Masajes para combatir el estrés



Hay muchos estudios científicos que demuestran que antes que la necesidad de alimento está la de comunicación a través del tacto, para el correcto desarrollo y crecimiento de los seres humanos. De hecho, ya es habitual en muchos hospitales que ofrezcan a los papás que acaban de tener un bebé la práctica del “piel con piel” o si se quedan ingresados, tenerlos en brazos durante un tiempo mínimo al día. Y se ha demostrado que la recuperación de personas enfermas es más rápida si existe contacto físico con los pacientes.

Necesitamos abrazarnos, cogernos de la mano, sentir a los otros.

Pero los avances tecnológicos, que nos permiten hacer cada vez más cosas, nos alejan de este contacto básico y fundamental, eso sí, aumentando nuestro número de amigos en Facebook y pudiendo tener más de 5 (y muchas más en algunos casos) conversaciones simultáneas por WhatsApp. Y en el siglo XXI, en la era más “avanzada” de la humanidad, hemos de pagar para poder obtener los beneficios que aporta estar en contacto con otros.

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Hoy en día, entrar en un centro especializado (estética/bienestar/fisioterapia), es como ir a un restaurante. Has de pedir la carta y en muchos casos preguntar para recibir aclaraciones sobre los masajes que prestan porque hay mucha variedad.

Independientemente de la técnica utilizada y de lo específico de cada una, sí hay denominadores comunes de los masajes, entre los que destacan la activación de la circulación y la recuperación de los tejidos (músculos si el masaje es más profundo o linfático/piel si el masaje es más superficial).
Uno de sus efectos más potentes es la relajación, siendo una herramienta eficaz para combatir el estrés, ya que favorece la liberación de endorfinas.

Como consecuencia de la activación de la circulación se reduce la presión arterial y el ritmo cardíaco y cuando se trata de la liberación de endorfinas es la tensión, el dolor y el insomnio lo que disminuye.

En épocas de mucho estrés es conveniente ir a recibir masajes. Con 20 o 30 minutos es suficiente y ya notaremos sus beneficios.

Si no es posible acudir con tanta frecuencia podemos recurrir a técnicas de automasaje que permitirán aliviar el estrés en pocos minutos. En este caso, es recomendable automasajearnos frecuentemente (al final de cada jornada de trabajo, por ejemplo).

Las zonas que es necesario trabajar son:
1. Sobre las sienes, apoyaremos las yemas de índice, corazón y anular y realizaremos círculos en sentido contrario a las agujas del reloj.

Automasaje sienes

2. Borde interior de las cejas, justo por debajo de las cejas, colocaremos las yemas de índice, corazón y anular y realizaremos una ligera presión durante unos segundos para luego soltar. Repetiremos hasta sentir que la tensión se ha liberado.

3. Mandíbula, realizando círculos en sentido contrario a las agujas del reloj. Para realizar cierta presión abarcando un área mayor apoyaremos las últimas falanges de los dedos sobre la zona (no sólo las yemas).

Automasaje mandícula

4. Cuello, con la mano contraria a la zona que vayamos a trabajar, realizando círculos en sentido contrario a las agujas del reloj. Comenzando en la parte superior y descendiendo hasta la espalda.

Automasaje cuello

5. Zona alta de la espalda, con la mano contraria a la zona que vayamos a trabajar, realizamos un movimiento de amasamiento del músculo (mano en la izquierda de la fotografía inferior). Comenzando en la parte más cercana al cuello y terminando en la parte más cercana al hombro.

Automasaje 1

Automasaje 2

Terminar con tres respiraciones profundas.

Espero que este post os ayude a relajaros y a liberar vuestros estrés!

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