‘Exfoliación: la única buena preparación’



Debido a la importancia de la piel como sistema “desintoxicante del cuerpo” y debido a que por su estructura, no permite la salida descontrolada de agua hacia el exterior y, por tanto, tampoco permite el paso de sustancias hacia el interior, será fundamental su limpieza, pero de forma adecuada. Diariamente debemos eliminar las impurezas que puedan obstruir los canales de excreción (protector solar, maquillaje, polución, …) sin eliminar los lípidos que “sellan” la superficie de nuestra piel para evitar la deshidratación (en ‘Cosmética personalizada’ más).

Es importante aclarar que el hecho de que la piel tenga una función barrera, no significa que ésta sea infranqueable. Es cierto que las cremas no obran milagros y que de ellas no debemos esperar más que la mejoría del aspecto de la piel, no que ELIMINEN las arrugas. Las moléculas hidrofílicas (solubles en agua) y complejas o de alto peso molecular no atraviesan la barrera. Por el contrario, cuando los principios activos tienen las características opuestas y presentan un carácter hidrofóbico o tienen un bajo peso molecular poseen mayor potencial de penetración. En las fórmulas cosméticas terminadas, los principios activos pueden ser vehiculizados, utilizando mayor proporción de fases lipídicas o mediante liposomas, para intentar que lleguen a las capas más profundas de la piel.

Para favorecer el paso de los ingredientes cosméticos hay que exfoliar. Yo he optado por la exfoliación física, con guante de crin para el cuerpo y con cepillo de dureza media para la cara (versión mini del que ahora anuncia OLAY). Así, la retirada de células muertas y la activación de la circulación son más efectivas. Además, yo utilizo gel y jabones convencionales, que son más agresivos y retiran mayor cantidad de lípidos, aunque no los dejo actuar durante un tiempo prolongado ni los utilizo a diario (en el post ‘Cosmética para mi piel grasa’ cuento como procedo).

Exfoliantes físicos, Body Excellence (Chanel), jabón rico en aceites, guante de crin, manopla redonda (The Body Shop), cepillo de dureza media y esponja.

Mis exfoliantes de rostro y cuerpo

Pero cuando quiero realizar un tratamiento intensivo, esto es lo que hago para rostro:
1. Exfoliación a conciencia, primero una pasada rápida, más suave, y después otra más prolongada y activando a tope la circulación (con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj). Retirada inmediata del jabón con esponja y agua tibia (ni caliente, que puede irritar, ni fría, que contrae los vasos).
2. Agua de rosas.
3. Tratamiento a base de mascarillas según el resultado que quiera conseguir.

Para el cuerpo:
1. Primera pasada con guante de crin y gel hidratante y segunda pasada con exfoliante para el cuerpo de Chanel y manopla redonda (The Body Shop) para extender y potenciar la acción de activación de la circulación del producto.
2. Aclarado con abundante agua tibia.
3. Tratamiento según el resultado que quiera conseguir.

En ambos casos (tanto para rostro como para cuerpo) si quiero potenciar más el efecto del tratamiento hago todo esto el mismo día que he pasado por el centro de estética para limpieza de cutis o peeling corporal.

Para los tratamientos, tengo versión rápida, para saltar a la calle (no más de 15 minutos) y versión extendida.
En el caso de las mascarillas, la versión rápida la utilizo cuando quiero romper en algún evento y que mi piel (maquillada o no) luzca luminosa y fresca. Estas mascarillas las consideré cuando en un reportaje sobre cosmética, Maribel Yébenes desveló el tratamiento hidratante intensivo que aplicaban en su centro de estética: mantequilla ecológica aplicada directamente sobre la piel (así de simple y así de efectivo). En mi caso (piel grasa), saco fruta fresca de temporada (fresas o uvas o melón o plátano: una sola fruta; nunca mezcladas), que aportará principalmente vitaminas de corta vida media (aporte extra de antioxidantes) y alto contenido en azúcares. Con un mortero machaco la fruta (poca cantidad) y añado miel para que espese (si tienes el cutis seco o normal, puedes espesar con aceite de oliva, que aportará ácidos grasos). Si tengo tiempo, saco la licuadora y paso la fruta, separo fase liquida (zumo) de la sólida y mezclo una cucharada sopera de ambas con otra de miel, mientras me bebo el zumo que ha sobrado y la fase sólida la descarto. Aplico con brocha y dejo actuar hasta que se evapora la mayoría del agua (la piel se empieza a notar algo tirante –es el tiempo justo de retocar las uñas-). Retiro con abundante agua fría y el exceso con esponjita. Aplico agua de rosas, mi base hidratante y protector solar o maquillaje. Resultado espectacular.
La versión extendida (“over night”) es altamente nutritiva y consiste en lo mismo, pero dejando actuar durante toda la noche la hidratante con aminoácidos libres, sin filtros solares ni maquillaje.

mascarilla para el rostro con fruta fresca que aporta azúcares/hidratos de carbono y vitamina de vida media corta.

Mascarilla de uva blanca para el rostro

En cuanto a los tratamientos para el cuerpo, la versión rápida consiste en la aplicación y absorción de aceite ecológico relajante (a base de lavanda) o para la circulación, mientras que la versión extendida son envolturas con aceites esenciales en arcilla verde durante 20-30 minutos (para la celulitis y la mejora de la circulación, principalmente) con hidratación con aceite para la circulación posterior.

En el próximo post empezaremos a trabajar la belleza por dentro con la gestión del estrés… No os lo perdáis!



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