El descanso y el estrés



Necesitamos dormir para reparar el cuerpo: especialmente la piel se beneficia de nuestro descanso, tal y como vimos en el post de los ritmos circadianos de la piel.

Y también la mente, ya que no dormir bien disminuye nuestras capacidades de concentración, comunicación, toma de decisiones, de adaptación y perdemos agilidad mental.

Dependiendo de las necesidades de las personas, el descanso nocturno debe ser de 7 a 9 horas, siendo recomendable también una siesta de 20 a 40 minutos, aunque con 10 minutos será suficiente.

Descanso
Cuando se padece estrés, el sueño suele verse alterado y hay varios trucos para mejorar el sueño. Probar lo que mejor te sienta es lo ideal:

1. Cenar ligero, sin tomar bebidas excitantes y al menos, una hora antes de ir a dormir. Tomar infusiones después de cenar puede resultar muy relajante.

2. El periodo previo a irse a la cama dedicarlo a estar relajado (no trabajar), pudiendo hacer ejercicio previos de meditación, respiración y relajación.

Os dejo una entrevista de Elsa Punset en el Hormiguero (pincha para acceder al vídeo) donde explica qué es el sueño y da unas pautas de rutina para mejorar el descanso en etapas difíciles. En 21 días, el hábito quedará incorporado y descansarás mucho mejor.

Elsa Punset

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