¿Dieta de sueño o buenos hábitos?



Ahora que llegan días de descanso, puede ocurrir que cuando empezamos a sentir que estamos de vacaciones, el día de incorporarse al trabajo está a la vuelta de la esquina. Y es que como pasa con la comida, es mejor incorporar cambios estratégicos para mantenernos repletos de energía, que tener que ponernos a dieta de sueño. Cuidar la alimentación, eligiendo lo que vas a comer, cuándo lo vas a comer y siendo consciente de cómo comes, es mejor que lanzarse a una dieta hipocalórica que nos dejará el cuerpo irreconocible si perdemos muchos kilos de golpe (y que casi siempre se recuperan rápidamente porque no se ha cambiado un hábito…).

Hamaca y descanso

Como ya publiqué en el post “El descanso y el estrés”, contamos con trucos, que los expertos aconsejan mantener durante tres semanas para re-educar al cerebro, preparando mente y cuerpo para una reparación integral en la se NO REM del sueño. Recordemos:

1. Fijar un horario para ir a la cama y otro para levantarse, respetando los biorritmos, acostándonos de noche y levantándonos de día (abre bien una ventana y date un buen baño de luz!).
2. Realizar ejercicio aeróbico, al menos durante 30 minutos para favorecer la liberación del estrés (no hace falta que sea inmediatamente antes de irse a dormir).
3. Relajarse con una ducha o baños caliente durante 15-20 minutos.
4. Cenar ligero dos horas antes de ir a la cama.
5. Descargar la mente de lo que nos preocupa: trabajo (si hay que llevarse trabajo a casa, hay que asegurarse de parar a una hora razonable Y NO LLEVARSE EL TRABAJO A LA CAMA), ideas recurrentes, problemas,… (Elsa Punset recomienda escribir en un papel “De …(lo que preocupe)… me ocuparé mañana” y decirlo en voz alta, como si fuera una orden para el cerebro). También es aconsejable la meditación.
6. Utilizar la cama sólo para dormir (para actividades que no impliquen actividad mental)… No te lleves trabajo a la cama, ni mires tablet ni móvil, no leas y no enciendas la tele ni por supuesto el ordenador…

Pero podemos ir más allá…
Conocer nuestro ciclo natural nos ayudará a organizar nuestra actividad (mental y física) en función de nuestro ritmo natural, nos hará sentir con más energía. Hay personas más madrugadoras y otras más “nocturnas”. No quiero decir insomnes, sino personas que se encuentran de forma natural más activas por la noche que por el día.
Yo por ejemplo, tengo un alto rendimiento mental por las mañanas que decae, favoreciendo que dedique las tardes a tareas más físicas. Y soy más diurna que nocturna.

También es fundamental tener en cuenta nuestras circunstancias (no todas las épocas son iguales y no siempre nos afectan de la misma manera).
- Detectar qué nos está afectando, para gestionar la causa de nuestro estrés,disminuirá la ansiedad (el insomnio es una consecuencia de niveles altos y/o mantenidos de estrés).
- El entorno importa, y crear en el dormitorio una atmósfera adecuada también puede ayudarnos. Aquí van algunas cosas importantes a tener en cuenta:
1. Tener una cama y almohada cómodas en un ambiente lo más despejado y ordenado posible. Yo soy una persona que extraña mucho la cama, pero os aseguro que después de haber probado la del Sheraton 5*, he concluido que la calidad ayuda…
2. Que la luz sea la adecuada. A mí me cuesta mucho conciliar el sueño cuando la luz entra desde las farolas de la calle y he de bajar la persiana. Además, tengo luces indirectas con velas. A veces pongo música mientras me desmaquillo y me lavo los dientes.
3. Introducir colores y elementos que nos relajen, pintando o cambiando las cortinas y la ropa de cama o poniendo cuadros o elementos de decoración que evoquen tranquilidad. Yo prefiero colores claros que me recuerdan al verano (y además destacan con la luz tenue).

dormitorio-relajante2

Y para etapas en las que a pesar de todo nos despertamos en medio de la noche, los expertos aconsejan evitar hacer cualquier cosa mencionada o relacionada con el punto 6 (yo ahora dejo el móvil en el cuarto de baño), intentar relajarnos mediante respiraciones (para mí la abdominal es la más relajante, aunque también he probado con el automasaje).
Si aun así, no consigues relajarte, sal de la cama y recurre a tareas sencillas, hasta que vuelvas a sentir sueño. Yo suelo hacer estiramientos con meditación o prepararme una infusión mientras recojo la cocina, la ropa del tendal, plancho o cocino hasta que me entra sueño.

Espero que este post os sea de utilidad.

Nos vemos en Facebook y Twitter.



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