Crónica de mi Primera Media Maratón



Después de este tiempo de estar durmiendo lo justo, saltarme comidas la mayoría de los días, dejar salidas de correr, stretching, padel y no sé cuántas cosas más, por fin me siento a publicar esta crónica.

Domingo 29 de Marzo de 2015.

A las 7:00 sonaba mi despertador. Alargué media hora el descanso porque en los días anteriores (incluida la noche del sábado al domingo) me desvelé por el dolor de garganta y de oídos que tenía, que achaco a la bajada de defensas por el estrés que estoy teniendo. Sabía que el descanso era uno de los puntos fundamentales para poder correr mi primera Media.

Mientras me levantaba de madrugada a prepararme una manzanilla con anís, bien calentita para mi garganta (me dolía mucho al tragar aquella noche), pensaba: ”a lo mejor deberías rajarte… no estás en tu mejor momento para correr 21km 400 metros: no has descansado bien, estás baja de forma por el bajón y porque no has tenido tiempo de entrenar en condiciones”.

Era tentador, la verdad, pero había estado esperando ese día medio año… Alba García se ofreció para dirigirme los entrenos en la distancia, y estuve entrenando 2 veces a la semana hasta octubre. Después de las vacaciones, una reorganización de la empresa, volvió a cargarme de trabajo y tuve que bajar los entrenos a una vez a la semana (y a veces a ninguna). Pero era uno de los objetivos que me había propuesto para este año y no iba a dejar vencer tan fácilmente.

La noche anterior lo dejé todo preparado: prendas que iba a vestir para correr, camiseta de repuesto, desayuno (avena con leche de avena: una ración moderada), zumo de manzana con brócol, pastillas de glucosa, Metrobus y clínex a tutiplén.
“Siempre puedes parar y coger el metro, así que corre con cabeza y ¡lo intentas!”, me dije.
Así que, cuando sonó la melodía de arpa del iPhone, me vestí decidida, me recogí el pelo, desayuné y salí.

Habíamos quedado un grupete de amigos para correr juntos. Y allí nos vimos Alfredo (Gadget para los amigos), un amigo suyo (César?), Josan, Pablo y yo.

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La carrera empezaba a las 9:05, para los primeros situados en línea de salida… para los que íbamos allí de novatos, comenzó a las 9:22. Nos dio tiempo a ir al baño, a estirar, me tomé el zumo tranquilamente y coloqué el cortavientos con todas mis cosas estratégicamente a modo de riñonera para que me fuese cómodo correr. Estaba lista.

Empezamos a trotar y el ritmo que llevábamos era bueno. No muy cómodo, pero a mí me pasa que durante los 2-3 primeros kilómetros necesito “encontrarme”, sobre todo, dar con la respiración que me permite disfrutar de correr.

Pasaron 2 km, 3 km y no terminaba de entrar en la carrera. En el km 5 paré en una cafetería y entré al baño “Chicos, voy al baño. No me encuentro bien. Ahora os alcanzo”. Tenía molestias en la tripa, pero la parada en boxes no dio el resultado que yo esperaba y seguía encontrándome regular. Subí el ritmo ligeramente e iba avanzando para alcanzar a Pablo y a Josan, pero en el km 8, decidí que sin estar a tope, aquel sobre-esfuerzo no merecía la pena. Ya había hecho casi la mitad…

Km 10 y otra vez al baño. Tenía ganas de vomitar y me dije que si me agarraba a la taza del wáter, cogería el metro y mandaría un mensaje para que no me esperaran.
Me miré al espejo, respiré y me tranquilicé. Recuperé el aliento (me vi morada!), me soné la nariz bien y volví a decidir que estaba allí, que si me volvía a encontrar mal, la siguiente parada sería la boca de metro más cercana.

Km 12 y me dije: “Ahora empieza la carrera para ti. Coge tu ritmo, respira y disfruta, que es lo que has venido a hacer!”. Primer subidón de adrenalina. Fui tranquila y llegué al km 14. Faltan 7 km, María”. Y en vez de pensar que era un tercio del total (y ya había hecho dos!), pensé que me empezaba a molestarme le pie… “Corrige! No pienses en lo que te molesta… evalúa cuánto –moví el pie dentro de la zapa y no era para tanto-, respira! Inspira en uno, espira en 2, 1-2, 1-2… “ Segundo subidón de adrenalina. Otra vez en la carrera.

Km 17, después de una subida importante, notaba las piernas ya cansadas y me seguía molestando el pie… Y otra vez enderecé los pensamientos. Esta vez, miraba a la gente a la que rebasaba. Desde el km 12, mucha gente trotaba y yo les adelantaba porque iba con algo más de ritmo. A la altura del km 17 me encontré con dos señoras (yo diría que entre los 50 y 60 años) y una de ellas le hablaba (no sé como podía articular palabra!) a la otra dándole consejos para llegar. Aflojé un poco y me quedé escuchando lo justo como para poder seguir corriendo con la cabeza mandando.

Del km 17 al km 20 os puedo asegurar que he pasado una de las pruebas más duras de mi vida. Me estuve debatiendo entre parar y seguir corriendo durante esos eternos 3 km. Creo que si no llega a ser por toda la gente que estaba en aquella cuesta gritándonos: “Vamos, lo peor ha pasado! Ya lo tenéis! Ánimo!”, hubiese echado a andar, como la mayoría de la gente a la que seguía rebasando. Sin duda, gracias a eso “algo” que te recorre el cuerpo en ese momento y tiras hacia delante!. Pero siempre veía a algún señor mayor (ancianos!) o a alguien que lo intentaba con todas sus fuerzas, y me decía: “si él/ella puede, tú también. Tranqui, respira!” y otro chute de adrenalina que me permitía seguir un poco más.
Sonó el móvil. Un wasap: mi chico “Ánimo campeona!”. Mi cabeza: “Vamos! Sigue!”

Cuando llegué al km 20 y vi los arcos que marcaban los metros del último km, por poco me pongo a llorar (no es broma)! Y entonces… Gritos: “Vamoooos Mary!!! Que ya llegas!” Ya sabía que iba a terminar y más con mi chico y mi perra en meta animándome. Levanté los brazos y sonreí, concentrada en respirar, claro (hasta me dio para esprintar y pasar la meta).

Dos horas y cuarto corriendo, sin saber cómo había llegado hasta allí. Pero lo había hecho.
Mi cabeza había ganado aquella carrera. Poco a poco, paso a paso, bajón tras bajón, lo hice. Pude animarme, pensar el positivo, remontar y seguir. 21km y 400 metros a pesar de todo.

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Eso, es lo que yo gano cuando corro: la sensación clara e inmediata de satisfacción, de superación, de que todo lo que me proponga seré capaz de conseguirlo… Correr es muy aburrido, para algunas personas, incluso para mí en muchos momentos, pero sigue siendo un rato conmigo misma que no cambio por nada del mundo!

Ánimo a todos los que corréis vuestra “maratón” particular. Vosotros podéis. Sólo está en vuestra cabeza. No os paréis.

Nos vemos en Facebook y Twitter!



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