Cómo comes?



¿Qué tal esas vacaciones? Espero que hayáis descansado, porque además de aumentar la frecuencia de entrenos/diversidad de las actividades que practiquemos, vamos a trabajar al máximo con la alimentación.

Recordemos que no existen milagros y que nos evitaremos sufrimiento innecesario cuidando unos hábitos mentales saludables para aceptarnos y mantenernos en equilibrio gestionando el estrés, haciendo ejercicio y apostando por una alimentación sana.

Antes de comentar qué comer, resulta bastante útil analizar cómo comemos.

1. Sin prisa, pero sin pausa.

Prepara una bonita mesa, dentro de tus posibilidades. He de reconocer que esto lo hago gracias a las personas de mi entorno, porque yo siempre ando a la carrera. En el trabajo, tenemos manteles individuales, platos, tazas, etc., que cada uno ha llevado y preparamos la mesa para disfrutar de la comida; en casa, no guardamos nada para “ocasiones especiales” porque cada día es una ocasión especial, y dependiendo del tipo de comida que tengamos acompañamos con unos u otros detalles (cubiertos de pescado, copas altas para el vino o boles para ensalada con vasitos más informales).

Todo esto, hace que nos preparemos para disfrutar de la comida, masticando bien los sólidos y atemperando los líquidos antes de tragar, saboreando porque no se trata de engullir, sino de disfrutar con los sabores, los olores y el escenario del plato bien presentado. Una ventaja de ser consciente de cómo comemos es que somos capaces de sentirnos satisfechos y parar de comer antes de reventar… En nuestra cultura, comer es algo social y los grandes acontecimientos familiares, muchos acuerdos comerciales importantes y las reuniones con amigos se realizan en torno a grandes comilonas, por lo general. Esto es fabuloso, pero si uno no es consciente de cómo come, muchas veces, vuelve a casa rodando.

Herramientas para disfrutar de una belleza saludable: hábitos mentales saludables, ejercicio físico y alimentación sana.

Una imagen vale más que mil palabras. De nada sirve fijarse un objetivo y matarse haciendo ejercicio, si no cuidamos la alimentación. Ojo, que tampoco sirve de nada pasar una vida a dieta… En cuestiones de salud y belleza, no existen milagros.

 

2. Comer más veces, menos cantidad.

Simplemente, planifica tu comida del día:
Desayuna lo suficiente. La mayoría de las veces voy con el tiempo justo de asearme, vestirme y volar. Y si no tengo tiempo de tomarme un zumo de naranja y/o un té, meto la fruta en una bolsa, el té en un frasquito y lo saboreo tranquilamente en los semáforos que tengo de camino al trabajo. Como soy incapaz de echarme nada al estómago recién levantada, me llevo un taper con cereales a los que añado leche de avena en un descanso en el trabajo. Y por si acaso se me olvidan la fruta y los cereales, en el trabajo tenemos un par de bolsas de frutos secos de los que echamos mano a media mañana.

Mantente hidratado… entre horas. Personalmente soy de la opinión de que no hay que beber una cantidad fija de agua al día, porque cada persona tiene unas demandas diferentes, dependiendo también de otras circunstancias (calor, ejercicio físico, dieta abundante de frutas y verduras que aportan agua…). Bebe lo suficiente, pero hazlo entre horas de las comidas.

Toma la fruta entre veinte y diez minutos antes de la comida (o más…). Las vitaminas se absorben mejor en ayunas y los azúcares que portan las frutas sacian ligeramente. Y además te hidratas.

Comienza la comida con primeros platos crudos, como ensaladas o verduras al vapor por la misma razón anterior.

Limita la comida a un entrante o primer plato y/o al principal. Si sacias el hambre, sin llegar a tener una sensación de plenitud total, trabajarás mejor (si no, te tendrás que esconder para echarte una mini-siesta…).

Sustituye el postre por alguna infusión digestiva, por lo general. Pero si estás de celebración, participa con los demás con un postre MODERADO.

Merienda, a ser posible, más fruta… Abusa de ella. Si te cansa comerla siempre igual, saca la batidora y dale a la imaginación! Pero no te saltes la regla de NUNCA mezclar frutas ácidas con frutas dulces y, por supuesto, no le pongas galletas a la mezcla… Licua los que te queden muy espesos con agua o con zumo (yo hago batido de fresas con zumo de naranja y está de muerte!). Otras opciones para la merienda son yogures o queso fresco con frutos secos (evita el jamón york, el pavo y los demás embutidos).

Cena ligero, bien con un plato único que escojas o con varios ligeros.

3. Llena la nevera de ecológicos.

Este tema, en mi círculo más cercano lo tienen aborrecido. Mi familia me ha preguntado si me llevo comisión de alguna empresa ecológica, pero desgraciadamente para mí no es así… Siento ser tan plasta pero realmente es muy importante, os lo aseguro. Según datos oficiales, los principales factores de riesgo para contraer enfermedades como el cáncer, son el tabaco y la dieta. Alimentándonos de forma saludable, disminuiríamos las probabilidades de caer enfermos a más del 60% (es abrumador). Una alimentación saludable implica mucho más que tomar 5 piezas de fruta al día y ensalada y verdura en comida y cena.

ecológicos

 

Haced la prueba y la naturaleza no os defraudará (os lo dice una naturópata diplomada, a la que no le gustaba la fruta y que ahora no sabe vivir sin ella). Estoy convencida de que a muchos de vosotros la fruta y las verduras que coméis casi no os saben a nada. Y esto cambia de forma radical con la alimentación ecológica.

En el próximo post, veremos pros y contras de la alimentación ecológica. No os lo perdáis!

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