Aprendiendo a respirar



Vamos con la primera de las técnicas para reducir el estrés: la respiración.

Si practicáis alguna actividad física de forma regular, en algún centro donde se impartan clases por monitores, o con expertos del deporte que realizáis, sabréis que tan importante es una buena técnica como el saber respirar. Haciendo memoria para escribir este post me he dado cuenta de que en mi vida he sido (y soy) torpe hasta para respirar!

De niña, hacía ballet en el cole, donde mi profesora Conchita, no paraba de corregir la postura de todas y de contener los movimientos de las costillas para que al inspirar “no se abrieran”, de manera que las respiraciones eran poco profundas y muy controladas, realizadas con la parte superior de los pulmones. Así, todo el conjunto resultaba sutil, elegante y armónico. Integré tanto esta forma de respirar que, en cuanto hacía abdominales o corría o nadaba en verano en la piscina, tenía flato. Y fue al dar clases de aerobic, en mi época universitaria, cuando aprendí que, para hacer abdominales hay que espirar cuando la contracción del músculo es máxima e inspirar cuando se recupera la posición para realizar de nuevo la repetición. Cuando fui a la piscina aquel verano, conseguí establecer mi ritmo de respiración mientras nadaba, aunque me costaba hacer largos seguidos (fumaba bastante por aquel entonces). Gracias a eso, cuando me independicé, me apunté a la piscina a nadar sin dudarlo.

Pero mi gran experiencia con la respiración la tuve en el año 2005, cuando aprendí a bucear y en el curso de Advanced en Bubbles Dive, mi instructor me enseñó a controlar la respiración, para dominar la flotabilidad, el consumo del aire y para disfrutar de una experiencia que nunca imaginé tan relajante. Como observación os diré que el primer nivel es para aprender lo básico y practicar la actividad de forma segura, resultando estresante para la mayoría de las personas; pero si consigues superar el estrés, la experiencia es única!.

Unos años más tarde, gracias a la práctica de la respiración abdominal, conseguí dominar crisis asmáticas (el neumólogo ya me advirtió que fumar para mí estaba siendo muy destructivo) y reducir mi ansiedad a mínimos históricos! Y haciendo memoria, recuerdo claramente que mi padre, que practicó karate durante mucho tiempo, ya nos hablaba a mis primos, a mis hermanos y a mí cuando éramos pequeños, de la forma de respirar que tenían los karatekas, sentándonos alguna vez a “inflar la barriga”… Qué cosas tan curiosas permanecen almacenadas en el “disco duro”.

Pasé de tener una respiración pulmonar (o media, la que hace que se separen las costillas)-clavicular (o alta, con la que se suben ligeramente los hombros) a una respiración abdominal (o baja). A mí, me enseñó un profesional (a través de mi seguro médico) y os recomiendo que probéis, porque los efectos son instantáneos una vez le pillas el truco.

Además de ser relajante, respirar correctamente (de forma consciente, con inspiraciones que sean pausadas y profundas) ayuda a mantener unos niveles de oxígeno adecuados en el cerebro y en el organismo en general, mejorando nuestra vitalidad, ya que esta molécula participa en el metabolismo celular para la obtención de energía y en la eliminación de residuos tóxicos.

Os dejo unos apuntes explicativos (http://tecnicasderespiracion.com/tecnicas/respiracion-abdominal/) y un vídeo, por si os resulta más gráfico.

Scienceinbeauty_9_Respiración abdominal

Practica hasta que domines la respiración abdominal! Si no eres capaz o no sabes si lo estás haciendo bien, sigue atentamente el Facebook. Pronto convocaremos una quedada de relajación para las que queráis aprender a respirar de forma guiada!

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