‘Año nuevo… y propósitos nuevos’



Sé que os dije que este post iba sobre los ingredientes que toda piel necesita, pero las fechas mandan y lo voy a relegar a la segunda publicación de la semana. Dicen que ‘en la variedad está el gusto’ y esto es un post de Belleza, así que variado y con mucho gusto! Al grano…

“¿Qué tal fueron las fiestas navideñas?” Es la pregunta habitual en la vuelta al trabajo… Yo este año, enferma en Nochebuena y Navidad y con preparativos a toda prisa entre 30 y 31 para dar de cenar a toda la familia que vino a casa. Lo bueno es que la primera semana de las navidades descansé y la siguiente, aunque estresante, fue divertida.

Para mí Nochevieja es una noche importante, cierro capítulo de un año, y se abre ante mí otro que siempre imagino lleno de sorpresas y aventuras. Mi prioridad: prepararme a conciencia yendo, uno o dos días antes del 31, a la pelu y al centro de estética, para limpieza de cutis y tratamiento específico para mi piel, y haciéndome el mismo día un peeling corporal con hidratación intensiva en casa. Fundamental, elegir vestuario y maquillaje a conciencia. El resultado suele ser genial porque dedicarme tiempo y disfrutar del resultado me sube la moral. Es total!

Y de este talante hago balance del tiempo trascurrido y nuevos propósitos que básicamente suelen ser los mismos de siempre. Aunque en 2013 sí he integrado cambios importantes en mi vida y 2014 me lo planteo con retos más evolucionados.

Es decisivo marcarse objetivos realistas y alcanzables para que la autoestima crezca impulsada por la gran satisfacción que da lograr tus metas.
Desde que dejé de fumar soy otra persona, mucho más sana, pero sobre todo más optimista y mucho más segura porque después de erradicar de mi vida el tabaco, me siento capaz de hacer lo que me proponga.
En el 2013 he logrado priorizar mi vida personal sobre una faceta profesional que me fagocitaba y ha sido todo un premio oír de la gente a mi alrededor que me ven cada vez mejor, porque realmente, me siento así. Me planteé sólo 3 objetivos:
1. Hacer deporte regularmente. No practico tanto como me gustaría, pero el cambio ha sido muy positivo porque en los dos últimos años abandoné running, bici, natación y padel. El buceo y el snowboard no los dejo, pero las escapadas han sido cortísimas… Retomé todas esas actividades y ya me provoco el subidón de endorfinas, al menos, una vez a la semana.
2. Cuidar mi dieta. Aunque siempre he comido bastante sano, nunca he mirado qué comía y que no, porque siempre he sido de las que no engordaba, pero eso era debido a que siempre he practicado mucho ejercicio aeróbico. En los últimos dos años he estado unos kilos por encima de mi peso habitual, pero lo que ha sido tremendo ha sido el aumento de la celulitis. Desde que descubrí la alimentación ecológica, la fruta, que ahora me encanta y antes la tomaba porque era obligatoria en una dieta equilibrada) y las verduras frescas son lo que abarrota mi nevera. Tomo menos alcohol y solo tomo bollería industrial en contadísimas ocasiones (el roscón con nata o los pasteles en los cumples no me los salto). La fuente de proteínas en casa es el pescado, el pollo y los huevos ecológicos, reservando la carne roja para consumirla una vez a la semana. Estos hábitos unidos a un tratamiento depurativo intensivo una vez al año han hecho que mi peso sea el de siempre y la celulitis prácticamente haya desaparecido.
3. Atender con mimo mi pelo. Estoy acostumbrada a cuidar mi piel porque no me ha quedado más remedio desde que era adolescente, pero mi pelo… Ay mi pelo! “Ruper te necesito” es mi frase y desde que descubrí los productos de Pureology gracias a The beauty mail, soy otra! Tengo una mata de pelo con la que me pegaba todas las mañanas, pero un planning estricto de visita a la peluquería cada 45 días y kit de champú-acondicionador-mascarilla-reparador de puntas me han salvado. Además, he ido integrando truquillos para trabajar mi pelo en poco tiempo y se nota.

Estrés, bienestar, equilibrio vital, Alimentación sana, ejercicio físico, cuidado del cabello

Efecto de la presión sobre la productividad. Ley de Yerkes-Dodson (1908_Robert M. Yerkes y John D. Dodson). Harris C, 2004.

Para 2014 me he marcado un gran proyecto vital que consiste en integrar con EQUILIBRIO todas las partes de mi vida porque la belleza, para mí, es una forma de vivir cuidándose por fuera y por dentro. El primer paso que he dado ha sido gestionar de forma profunda el estrés que demasiado a menudo domina mis días. Se ha demostrado que el estrés afecta a todo el sistema al completo, incluidos la piel y el cabello. Pienso compartir todo con vosotras!
Para el siguiente post, lo prometo, de verdad, trucos para reponer la piel de excesos navideños… Toma nota!



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