Activa tu circulación



Lo primero es respirar y lo siguiente, hacer que el aire (cuanto más puro mejor) llegue a todas nuestras células. Así que, activar la circulación es la segunda acción imperativa cuando queramos combatir el estrés, la celulitis, las enfermedades cardiovasculares, las varices, la obesidad, el estreñimiento, los signos del envejecimiento,…

En Asia, movimiento es vida. Si comparamos el cuerpo humano con un río (circuito que contiene mayoritariamente agua), se puede imaginar fácilmente lo que favorece el agua estancada. Cualquiera que se dé un paseo por la margen de un río puede ver que, donde el agua no está corriendo, los insectos ponen sus huevos, las ramas y hojas caídas de los árboles se pudren y las bacterias forman esa característica capa sobre el agua.

Al mover nuestro cuerpo, se favorece el retorno venoso, se fortalece el corazón y el resto de los músculos. Los músculos movilizan el sistema circulatorio, tanto el sanguíneo, que lleva nutrientes (incluyendo al oxígeno en esta categoría) a todos los órganos, como el linfático que ayuda a eliminar desechos (CELULITIS).
También mantiene el buen estado de la columna vertebral al trabajar los lumbares y los abdominales (y el sistema digestivo) y el sistema respiratorio al movilizarse el diafragma.
El ejercicio localizado tiene efectos beneficiosos sobre la piel, pues ayuda a prevenir arrugas, flacidez y el descolgamiento, tanto por el trabajo muscular como por la mayor irrigación.
Además de un efecto físico (sobre el cuerpo y los órganos), el ejercicio favorece la secreción de endorfinas que alivian el dolor, generan sensación de placer y relajación generalizada. Todo en su conjunto, ayuda a despejar la mente, combatiendo el estrés de forma generalizada.

Los ejercicios cardiovasculares por excelencia son correr, montar en bicicleta y practicar la natación. En los gimnasios también encontramos actividades como el aerobic o la práctica en máquinas de gimnasio, como “step” o elíptica, cinta o bici, aunque carecen de los beneficios de estar al aire libre.
No soy partidaria de ejercicios tan intensos como el spinning practicados de forma habitual, por la potencial generación de radicales libres. Prefiero un entrenamiento progresivo más adaptado a mi estado de cada día. Como ya leísteis en el post “Año nuevo… y propósitos nuevos”, practico running, bici y natación por varias razones:

- Son actividades complementarias entre sí, manteniéndome en forma de un modo integral.
- Paso un rato al aire libre y saco a Ayla, mi perra, a que haga ejercicio (Cesar Millán aconseja 30 minutos/día de movimiento para las mascotas).
- No tengo horarios comprometidos y practico cuando quiero y el tiempo que me viene bien.
- Ahorro una cifra de entre 400 y 500 euros/año en gimnasio que invierto en viajar (o en lo que me apetece).
- Practico con gente, por lo que los objetivos que me marco son cercanos, asequibles y divertidos para mí. Esto me hace superar la pereza y que mis hábitos estén cambiando a mejor!

Deporte ejercicio cardiovascular, bicicleta, combatir el estrés, anti-celulítico, turismo activo

Recorriendo la Isla de La Graciosa (Lanzarote) en bici

¿Tú cómo te mueves? ¿Te animas a participar en la próxima quedada de Mujeres Que Corren el 08 de Febrero en el Retiro a las 10:30?
No te pierdas el próximo post para unirte a MQC bien preparada!



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